Aun hay investigadores que discrepan sobre los verdaderos motivos que llevaron a dieciocho familias de San Juan de los Remedios a trasladarse unos cuarenta kilómetros hacia el sur de Cuba y precisamente arribaron a un punto equidistante entre las costas norte y meridional de la isla casi en su mismo centro longitudinal.
A lo que es hoy Santa Clara llegaron el quince de julio de mil seiscientos ochenta y nueve y según se cuenta, entre leyenda y testimonio escrito, se ofició misa al pie de un árbol de tamarindo ubicado en la cima de un pequeño promontorio donde hoy se ubica el Parque de la Iglesia del Carmen y el correspondiente monumento a tan significativo hecho fundacional.
Algunos dicen que se fueron de San Juan de los Remedios, una de las primeras villas fundadas por los españoles en el siglo XVI, para huir de los constantes ataques de los corsarios y piratas que por aquellos tiempos pululaban en el mar de las Antillas y que hacían blanco en la villa dada su cercanía al mar por la bahía del Tesico.
Otros explican el hecho por las contradicciones económicas que se acentuaban entre las familias remedianas pudientes algunas de las cuales ya tenían tierras en la zona del nuevo asentamiento.
Lo cierto es que en lo que posteriormente se llamó Villa Gloriosa Santa Clara se sembró la semilla de lo que es una de las principales ciudades cubanas que llegó a ser la capital de la provincia Las Villas, una de las seis acorde con la división administrativa y política que el gobierno colonial español dio a Cuba a finales del siglo XIX.
Todo parece indicar que la centralidad geográfica de la ciudad sirvió como catalizador para su desarrollo económico y su correspondiente auge social.
A medio camino entre los importantes puertos de Cienfuegos en el sur y Caibarién e Isabela de Sagua al norte, Santa Clara era el tránsito obligado de las mercaderías que entraban y salían por esas radas y también de las que pasaban de este a oeste de la isla, y viceversa, primero por lo que era el camino real de la colonia y después por la carretera central.
Lo mismo puede decirse de las vías férreas que tenían aquí uno de los nudos más importantes del país.
Las tierras aledañas a Santa Clara fueron muy productivas en su actividad ganadera y agrícola llegando incluso a ser grandes cosecheros de trigo, un cereal casi desaparecido de los sembradíos cubanos.
El primer ingenio de toda la jurisdicción se instaló aquí por el Camino de Las Bocas en fecha tan temprana como el 1696 y también las Minas de Cobre de Las Malezas que suministraban el valioso mineral a la incipiente industria antillana.
No puede hablarse de la historia de esta ciudad sin mencionar a Marta Abreu de Estévez, su más ilustre hija y patriota quien además fue su benefactora mayor al donarle obras tan significativas como la planta eléctrica, lavaderos, escuelas y el Teatro La Caridad que es uno de los más bellos y renombrados coliseos culturales de Cuba donde se han presentado artistas de la talla del tenor italiano Enrico Carusso y de la actriz inglesa Farah Berhart y por cuyo escenario ha desfilado lo mejor del acervo artístico cubano.
Marta Abreu fue primero que todo una gran patriota, enemiga del poder colonial español, llegando a entregar enormes sumas de dinero para la causa independista y realizar aportes de diversa índole a esa lucha.
Tal fue su entrega y mérito que el dominicano Máximo Gómez Báez, jefe de los ejércitos libertadores cubanos, dijo que si a Marta Abreu habrían de otorgarle grados militares pues le corresponderían los suyos y ya se sabe que era el “generalísimo” del ejército mambí.
En mil novecientos cincuenta y dos en Santa Clara fue abierta la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, una de las tres principales de Cuba y la de más amplio espectro docente donde hoy se estudian unas treinta carreras de nivel superior.
Es incalculable el aporte intelectual y científico que ese centro ha hecho a la nación cubana y el impulso que significa para el avance social en todos los sectores de la ciudad que la acoge. A ella se suman con méritos propios las posteriores Universidades de las Ciencias Médicas y la de las Ciencias Pedagógicas así como el Instituto Superior de Cultura Física y varias Escuelas de Arte.
En diciembre de 1958 la Batalla de Santa Clara, dirigida magistralmente por el comandante Ernesto Guevara de la Serna, el Che, fue la estocada de muerte para la dictadura de Fulgencio Batista quien abandonó el país pocos días después de esa brillante victoria de los guerrilleros cubanos.
Hoy los santaclareños acogen con orgullo una Plaza y Conjunto Memorial donde reposan los restos del Che Guevara y sus compañeros de la guerrilla boliviana y que es uno de los sitios más venerados por cientos de miles de personas de muchos sitios del mundo que lo visitan cada año.
Ciudad cosmopolita, de tránsito, de una profunda y auténtica vida artística Santa Clara es una de las plazas culturales más respetadas de Cuba que se precia de tener, en casa propia, expresiones de vanguardia en muchas manifestaciones del arte y es también uno de los polos científicos de punta del país.
Es por tanto una confluencia y un crisol de pensamiento en un país que ha apostado por el intelecto como uno de sus principales recursos.
martes, 14 de julio de 2009
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